Qué es exactamente una tasación gratuita y qué deberías esperar de ella
Casi todos los establecimientos tasan gratis, pero no todas las tasaciones son iguales. Qué pasos tiene una bien hecha, qué te tienen que decir y por qué no estás obligado a nada.
Gratuita significa gratuita
En prácticamente todos los establecimientos de compraventa de oro, que te valoren las piezas no cuesta nada y no te compromete a nada. Puedes entrar, que te lo tasen, decir que te lo piensas y salir con tus joyas.
Conviene decirlo claro porque mucha gente no se atreve a entrar «por no molestar», o cree que una vez que sacas las piezas ya hay que vender. Ni una cosa ni la otra. Y como es gratis, pedir dos o tres tasaciones es la mejor herramienta que tienes, y no cuesta dinero.
Los cuatro pasos de una tasación bien hecha
1. Clasificar las piezas
Lo primero es separar: oro por un lado, plata por otro, y aparte lo que no sea metal noble. Dentro del oro, agrupar por ley —750, 585, 375—, porque cada una tiene un precio por gramo distinto.
Si meten todo tu oro en el mismo montón sin separar por quilates, la tasación ya empieza mal.
2. Comprobar la ley
El punzón grabado orienta, pero no basta: se puede haber borrado o, raramente, ser falso. La comprobación se hace de dos formas:
Piedra de toque y ácidos. Se raya la pieza en una piedra oscura y se aplica un ácido calibrado. Según cómo reaccione la marca, se determina la ley. Es rápido, fiable y deja una marca mínima e imperceptible.
Analizador de fluorescencia de rayos X. Da la composición exacta sin tocar la pieza. No todos los establecimientos lo tienen.
3. Pesar
En báscula homologada, delante de ti, y por grupos de ley. Aquí es donde se descuenta lo que no es oro: piedras, cierres de acero, rellenos de las piezas huecas. Ese descuento tiene que decírtelo y explicártelo.
4. Aplicar el precio y darte una cifra
Peso de cada grupo por el precio del gramo de esa ley. La suma es la oferta.
Lo que te tienen que decir
Una tasación completa no es un número. Son estos cuatro datos, y puedes pedirlos:
Cuánto pesa cada grupo de ley.
Qué ley ha resultado de la comprobación.
A cuánto pagan el gramo de cada ley, hoy.
Qué se ha descontado y por qué.
Con esos cuatro datos puedes comprobar la cuenta tú mismo y comparar con otro sitio de forma real. Sin ellos, solo puedes comparar cifras finales de lotes que a lo mejor se han pesado distinto.
Señales de que esa tasación no es seria
Se llevan las piezas donde tú no ves. El pesaje y la prueba se hacen en el mostrador.
Una cifra global sin desglose. «Por todo esto, tanto.»
No separan por quilates. Pesar 18 y 9 juntos siempre te perjudica.
La oferta caduca hoy. El oro cotiza a diario y se mueve poco de un día para otro. La urgencia es una técnica de venta.
No te piden el DNI para cerrar. Para tasar no hace falta; para vender, es obligatorio.
Tasación no es lo mismo que peritaje
Merece la pena distinguirlo. Lo que hace un compro oro es valorar el metal para comprarlo: te dice lo que te ofrece, no lo que la pieza «vale» en abstracto.
Si lo que necesitas es una valoración oficial —para una herencia, un seguro o un juicio—, eso es un peritaje, lo firma un profesional acreditado y sí se paga. Son cosas distintas y no sirven la una por la otra.
Cómo sacarle partido
Ve preparado. Separa tú las piezas por punzón antes de salir y aparta lo que pueda valer más entero —monedas, relojes, piezas con firma—. Presentarlo ordenado hace que la tasación sea más precisa y más rápida.
Lleva una referencia. Con el peso y la ley, la calculadora de oro te da el valor del metal con la cotización del día. No es lo que vas a cobrar, pero te permite juzgar la oferta en lugar de aceptarla a ciegas.
Pide dos o tres. Y en la última, si quieres, di lo que te han ofrecido en las otras. Es una conversación perfectamente normal.
En el listado de ciudades tienes los establecimientos de tu zona con sus horarios y lo que cuentan quienes ya han pasado por allí.