Monedas de oro españolas: cuándo valen mucho más que su peso
Centenes, alfonsinas, onzas de Isabel II. Algunas monedas se compran al peso y otras multiplican su valor por la fecha o el estado. Cómo distinguir una de otra antes de venderla.
La pieza que más se malvende
De todo lo que sale de un joyero heredado, las monedas son lo que más se vende por debajo de su valor. El motivo es sencillo: pesan poco, no parecen gran cosa, y quien las lleva no sabe que algunas valen bastante más que el oro que contienen.
Con las joyas, vender al peso es lo normal. Con las monedas, hacerlo sin preguntar puede ser un error caro.
Las que aparecen en las casas españolas
El «centén»: 100 pesetas de Alfonso XIII
La más conocida. Unos 32 gramos de oro de 900 milésimas. La original de 1897 es rarísima; lo que casi siempre aparece son reacuñaciones oficiales posteriores, que valen su oro más un pequeño diferencial. Sigue siendo mucho oro en una sola pieza.
Las «alfonsinas»: 25 pesetas
De Alfonso XII y Alfonso XIII, unos 8 gramos de oro de 900. Son las más frecuentes en herencias, y su valor depende mucho del año y del estado.
Las 20 pesetas
Más pequeñas, alrededor de 6,5 gramos. También muy comunes.
Onzas y medias onzas de Isabel II
Anteriores, y aquí sí hay ejemplares con valor de colección muy por encima del peso.
Monedas de bautizo y recuerdos
Piezas pequeñas conmemorativas, a veces montadas en un colgante. Suelen ir al peso, pero conviene mirar la ley: no todas son oro de la misma calidad.
Qué hace que una moneda valga más que su oro
Tres factores, por orden de importancia:
El año y la ceca
Dos monedas idénticas de distinto año pueden tener valores muy distintos según cuántas se acuñaron. Las estrellas del anverso llevan la fecha real de acuñación, que no siempre coincide con el año grande de la cara. Es un detalle técnico y es exactamente donde está la diferencia de precio.
El estado de conservación
Una moneda sin circular vale mucho más que una gastada. Y aquí va el consejo más importante de todo el artículo: no las limpies. Limpiar una moneda de colección le quita valor, a veces la mayor parte. Parece que mejora y la arruina.
Que sea auténtica y no una reproducción
Hay reproducciones modernas legales, vendidas como tales, que contienen su oro pero no tienen valor numismático. Se distinguen por detalles del canto y del relieve.
Cómo saber qué tienes antes de vender
Fotografía las dos caras y el canto, con buena luz y sin flash directo. Anota el año grande y, si se ven, los números diminutos de las estrellas.
Pésalas. Una báscula de precisión te dice si el peso encaja con el que debería tener esa moneda. Un peso que no cuadra es la primera señal de que algo no es lo que parece.
No las metas en el montón del peso. Sepáralas y preséntalas aparte, diciendo que quieres saber si tienen valor de colección. Un establecimiento serio te lo dirá aunque a él le convenga comprarlas al peso.
Al peso también son buen negocio
Que quede claro: si tu moneda resulta ser común y sin sobreprecio, venderla al peso está perfectamente bien. Las monedas de oro tienen una ventaja sobre las joyas — su ley es alta y conocida, normalmente 900 milésimas, sin soldaduras ni piedras ni cierres de otro metal—. Eso hace la tasación limpia y suele traducirse en un margen más ajustado que el de la chatarra de joyería.
Con el peso y la ley, la calculadora de oro te da la referencia del valor del metal con la cotización del día.
Dos avisos finales
Si la moneda está montada en un colgante, el engarce suele ser de otra ley y se descuenta. Y si la moneda tiene valor numismático, el agujero o la soldadura del engarce se lo reducen bastante — es una pena frecuente en las monedas de bautizo.
Pide más de una opinión. Con las joyas la diferencia entre tasaciones es de porcentaje; con las monedas puede ser de multiplicar. Merece mucho la pena preguntar en dos o tres sitios antes de decidir.
En el listado de ciudades tienes los establecimientos de tu zona, con sus horarios y lo que cuentan quienes ya han vendido allí.